Nivel II - Reiki

domingo, 18 de julio de 2010

Realizar el nivel II de reiki supone un salto importante en nuestro trabajo personal. Ya no sólo a nivel energético que, como en cada nueva iniciación, nuestro canal se amplifica un poco más y nos da la posibilidad de trabajar más a fondo, sino a nivel de "herramientas" de trabajo.

El nivel I, siempre lo relacionamos más con el aspecto físico, trabajamos nuestros pequeños achaques y es nuestra puerta de entrada al trabajo energético. A partir de ahí, comenzamos a trabajar de una manera más profunda. Tenemos la posibilidad de ir un poco más "allá" y encontrar las causas a todo eso que llamamos "problemas"

Yo suelo comparar el camino personal en reiki con la reconstrucción de una casa vieja. Sí, ya sé que parece algo muy mundano pero, así es como entendemos mejor los procesos, con ejemplos reales, que podamos entender.

Nuestra "casa", una vez nos iniciamos en reiki, comienza un proceso de transformación. Con nivel I, vamos a aquello que "se ve". Organizamos los muebles, cambiamos cortinas, colocamos los adornos que estaban tirados, le damos un buen tute de limpieza: barrer, fregar, cristales... Todo eso que... estéticamente y externamente vería cualquier persona que, de visita, llegara a nuestra casa.

Pero una casa es mucho más que "lo que se ve". La casa tiene vida por dentro. Hay tuberías, electricidad y los propios muebles, están llenos por dentro...

Ese es el nivel II. Un saneamiento profundo de las "tripas" de nuestro hogar. Durante mucho tiempo hemos notado que la bombilla del salón siempre se funde, dura poco, se nos agota rápido y nos preguntamos porque... o tal vez, el desagüe del baño no "traga" como es debido... y tampoco sabemos porqué. Reiki II es como una cuadrilla de albañiles que nos miran la casa desde ese punto de vista de estructura... La mente y las emociones.

Un vistazo rápido de un electricista experimentado nos dará una pista sobre esas bombillas que duran tan poco. Tal vez haya un cable medio roto o humedecido por alguna fuga de ese baño que no "traga" bien.

Reiki II es el "escaner" de nuestra estructura interna. No nos vamos a conformar con tener la casa "bonita" y limpia. Ahora vamos a profundizar y nos encargamos de conseguir una "higiene emocional y mental" más adecuada a lo que somos.

Esa cuadrilla de expertos son los símbolos... Chokurei nos proporciona ese "escaner" que amplifica la "visión" de conjunto, que ve más allá, porque tiene una "mirada potente" y no solo ve el mueble, sino lo que hay dentro.

Seiheki cuida de nuestras tuberías, elimina las fugas, repara pérdidas y equilibra nuestra "electricidad"... se encarga en definitiva de nuestras emociones y pensamiento.

Con Honshazeshonen vamos incluso un poco más allá... llega a la raíz del problema, trabaja en la "causa" de ese desequilibrio, llegando a donde tenga que llegar, al origen de ese cable más enchufado, esté donde esté... aunque esté lejos o "fuera" de los límites de nuestro hogar.

Es una preparación, un camino. Reiki II es sentirse cómodo y seguro en casa. Sabiendo que, si algo va mal en las "tripas", nuestros aliados estarán ahí para solucionarlo. Y además, nos prepara para el siguiente paso, el que nos llevará a disfrutar de verdad de lo que somos y del lugar donde estamos.

El efecto diapasón

viernes, 16 de julio de 2010

Son muchos los reikistas que tratan de "protegerse" en los tratamientos a otros, con el fin de que nadie les "pegue" sus emociones o energías. Me he encontrado con muchos "terapeutas" removidos trás una sesión de Reiki, con sus emociones a flor de piel que no sabían como gestionarlas porque estaban convencidos de que "no eran suyas"

Conocer y comprender el efecto diapasón ayuda mucho en ese proceso y además, nos da la oportunidad de trabajarnos a nosotros mismos y reconocer que, las emociones que se mueven en una sesión de reiki también pueden ser nuestras.

Ser terapeuta o maestro de reiki no significa tenerlo todo trabajado y nunca hemos de olvidar que, cuando dar reiki a otros, parte de la energía queda en nosotros, nos reequilibra y eso, a veces, implica remover cosas y sacar emociones estancadas.

Pero... ¿qué es el efecto diapasón?

Un diapasón es un instrumento que al golpearlo emite una vibración y sirve para afinar instrumentos musicales. Si acercamos otro diapasón, sin que se toquen y sin golpear el segundo, al cabo de pocos segundos, ambos comenzarán a vibrar al unísono. Ambos están preparados para lo mismo y por lo tanto se comportan igual.

Nosotros somos vibración, emitimos una onda que vibra y nuestro contenido energético vibra... (rabia, miedo, tristeza, amor...)
En contacto con otros, podemos:

- Despertar la vibración de los demás
- Que el otro despierte la nuestra

En ambos casos, si esto ocurre, no querrá decir más que, tenemos esa vibración en nuestro interior.

Si exprimes una naranja, sale zumo. DE NARANJA.

Si te exprimen (te dan o das reiki) y sale rabia, es porque tienes rabia dentro de tí. Nadie te ha "pegado" nada. Nadie te ha contagiado de "su mal rollo"

La energía vibra y despierta las vibraciones similares.

Si le das reiki a un paciente y te sientes mal, enhorabuena. Acabas de descubrir una emoción escondida y siendo reikista tienes la gran ventaja de poder trabajarlo con mucha facilidad. Solo tienes que sentir tu cuerpo, identificar el lugar físico desde el cual parte esa vibración y hacerte reiki ahí.

Dejemos de tirar balones fuera y asumamos nuestro poder. Esto es una gran noticia. Nuestro estado de ánimo ya no depende de lo que los demás, hagan o digan, ya no depende de los eventos externos. A medida que trabajas tus emociones (tu energía retenida), los eventos, la gente, las situaciones ya no te afectan del mismo modo, e incluso, llegan a desaparecer cierto tipo de eventos...

Comprender el efecto diapasón nos da una nueva visión sobre las terapias que damos.
Asumir que esa energía que movemos, esa emocion que sentimos es NUESTRA es un gran avance. Es una toma de conciencia que nos pone en el camino de la sanación.

Conocernos a nosotros mismos es muy importante para tratar a otros. Tomemos la responsabilidad de trabajar en nosotros mismos y así podremos ser una contribución para otros.

Un abrazo,
Loida Burgos
 

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